
SURCO 8La llamada del Señor -la vocación- se presenta siempre así: "si alguno quiere venir detrás de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame". Sí: la vocación exige renuncia, sacrificio. Pero ¡qué gustoso resulta el sacrificio -«gaudium cum pace», alegría paz-, si la renuncia es completa! |