
SURCO 45Me escribes que te has llegado, por fin, al confesonario, y que has probado la humillación de tener que abrir la cloaca -así dices- de tu vida ante "un hombre". -¿Cuándo arrancarás esa vana estimación que sientes de ti mismo? Entonces, irás a la confesión gozoso de mostrarte como eres, ante "ese hombre" ungido -otro Cristo, ¡el mismo Cristo!-, que te da la absolución, el perdón de Dios. |