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27 de diciembre

SAN JUAN. EL DISCÍPULO A QUIEN AMABA EL SEÑOR

SURCO 344

Para tantos momentos de la historia, que el diablo se encarga de repetir, me parecía una consideración muy acertada aquella que me escribías sobre lealtad: "llevo todo el día en el corazón, en la cabeza y en los labios una jaculatoria: ¡Roma!"