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Recuerdo histórico
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Vicente Mortes Alfonso

20 de noviembre de 1970
Vicente Mortes Alfonso

Pilar Urbano

El hombre de Villa Tevere

También son de primera mano, y en esta misma línea, los recuerdos que aporta Vicente Mortes Alfonso, casado, ministro del Gobierno español y miembro del Opus Dei.

Después de entrevistarse en Roma con el Padre, en septiembre de 1963, Mortes apunta algunas frases de esa conversación privada:

"Me da alegría que sirvas a la Patria. Es un trabajo profesional que exige muchas renuncias y mucha dedicación y, por tanto, puede ser un buen camino de santidad. De todas maneras, no sabría yo decirte qué trabajo es más importante: ¿el tuyo, o el del ordenanza que introduce las visitas? Siempre, el que se haga con más amor de Dios".

En octubre de 1967, con ocasión de un viaje de Monseñor Escrivá a Pamplona, Vicente Mortes tiene otro breve encuentro, desenfadado y cordial:

- ¡No te preocupes tú, politicón! Yo no soy político de ninguna especie. Yo tengo los brazos abiertos, para recibir a todo el mundo. ¿Está claro? Mira: yo no tengo derecho a tener opiniones políticas. Además, defiendo -y por eso me llaman "hereje"- la "libertad de las conciencias"; no la "libertad de conciencia" que consiste en hacer cada uno lo que le da la gana...

Vuelve a verle, el 11 de febrero de 1968, en Villa Tevere, y recoge estas anotaciones. Sorprendentemente, son casi idénticas a las de sus colegas López Rodó y López-Bravo:

"En política, como en todo, utilizad el signo más, que tiene forma de cruz y significa sumar: en las cosas terrenas hay muchos caminos para llegar a un fin, y bastantes de esos caminos son igualmente buenos... Un político que rechace a los que no piensan como él, es un mal político. No maltratéis a nadie, ni siquiera a los que van por mal camino: ¡tratadlos, atraedlos, para acercarlos a Dios! Respetad la libertad de los demás. Siempre el signo más: ¡Sumad, sumad! ¡No dividáis! (...) Los que tenéis vocación de servir a vuestro conciudadanos, me merecéis todos los respetos. Además, ¡sois libérrimos!, siempre que no ofendáis a Dios. Pero de este criterio general no salgo. ¡Ni media palabra más! Nunca pongo peros a la labor personal de nadie, a ninguna labor pública, porque sois ciudadanos como los demás. Ni más, ni menos: como los demás".
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