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22 de septiembre

DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO

CAMINO 884

Estás lleno de miserias. -Cada día las ves más claras. -Pero no te asisten. Él sabe bien que no puedes dar más fruto. Tus caídas involuntarias -caídas de niño- hacen que tu Padre-Dios tenga más cuidado y que tu Madre María no te suelte de su mano amorosa: aprovéchate, y, al cogerte el Señor a diario del suelo, abrázale con todas tus fuerzas y pon tu cabeza miserable sobre su pecho abierto, para que acaben de enloquecerte los latidos de su Corazón amabilísimo.

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